Al menos seis personas han muerto y otras 36 han resultado heridas en dos atentados con bomba perpetrados contra sendos hoteles de lujo de Yakarta, la capital de Indonesia, según han indicado a Efe fuentes policiales.Los hoteles afectados son el de la cadena Marriot y el Ritz-Carlton, situados ambos en el centro de la ciudad y a muy poca distancia entre sí. Los dos han quedado muy dañados por las explosiones, que se han producido con una diferencia de unos cinco minutos entre una y otra, según han afirmado vecinos de la zona.
Los hoteles afectados son el de la cadena Marriot y el Ritz-Carlton, situados ambos en el centro de la ciudad y a muy poca distancia entre sí. Los dos han quedado muy dañados por las explosiones, que se han producido con una diferencia de unos cinco minutos entre una y otra, según han afirmado vecinos de la zona.
Cuatro de las víctimas mortales son extranjeras, según ha podido confirmar a la prensa el coronel de la Policía Fiman Bundi sin citar las nacionalidades de cada una de ellas. Las mismas fuentes han señalado, además, que los heridos están siendo trasladados a hospital Metropolitan Medical Center (MMC) de Kiningan y al general de Yakarta, situado en Surdina.
Los dos hoteles han sido acordonados tras las explosiones y varios edificios situados cerca de uno y otro establecimiento han sido evacuados por la Policía.
“Estaba desayunando en la planta décimo sexta cuando escuché las explosiones. Cuando llegué al vestíbulo vi unos cinco cuerpos ensangrentados de extranjeros sobre el suelo”, ha afirmado un cliente del hotel Marriot, de cuyo vestíbulo han sido rescatados los cadáveres de cuatro personas.
Varios helicópteros sobrevuelan la zona en la que se encuentran los dos hoteles y decenas de agentes de la brigada antiterrorista inspeccionan los establecimientos, hasta los que se ha desplazado el jefe de la Policía Nacional, Bambang Herdanso Danuri.
El 7 de agosto de 2003, un total de 12 personas murieron a causa de un atentado perpetrado contra el hotel Marriot de la capital indonesia y que fue atribuido al grupo terrorista Yema Islamiya, considerado el brazo de Al Qaeda en el sudeste asiático.








