Impacto de la lectura de cuentos infantiles en la infancia

A través de la literatura infantil, que tiene como receptor a los niños, se manifiestan actividades cuyo vehículo es la palabra y cuando ésta posee un toque artístico la intencionalidad de la lectura de cuentos adquiere un valor creativo que estimula la imaginación, indispensable para el desarrollo.

 Debido al consumo audiovisual y a la pérdida de familiaridad con la palabra escrita, estamos ante la degradación cultural observable en que muchos niños encuentran dificultades para expresarse por escrito, lo que hace que la cultura se degrade porque casi toda la cultura es escrita.

 Cuando se pierde esta familiaridad, nos encontraremos con personas carentes de instrumentos lógicos, críticos y lingüísticos.

 Una de las consecuencias de esto, es la falta de adaptación a la realidad. En cuanto al niño, aparece el “niño televisivo” con síndrome de retorno, en donde el niño confunde realidad y ficción y se le hace difícil volver de la imagen a la realidad.

 En el plano intelectual, la excesiva familiaridad con la imagen, no le permite desarrollar lo cognitivo, la fantasía, ni la creatividad y deteriora su innata curiosidad infantil.

 La lectura de cuentos, implica actividades que exigen un esfuerzo que movilizan toda la capacidad psíquica; potencia las facultades lógicas; fomenta el enriquecimiento del patrimonio lingüístico (hablar, oír, leer, escribir); conduce al espíritu crítico; educa el sentido estético; nutre la fantasía; ensancha la imaginación; cultiva el sentimiento; descubre intereses más amplios; permite redescubrir el silencio, se aprende a estar sólo; ayuda a la asimilación crítica de la información; ordena la realidad.

 Se ha comprobado que los cuentos para los niños y niñas les proporcionan una narrativa optimista, rica en valores humanos, atractiva, con planteamientos culturales, ideales positivos, modelos de conducta, superando dificultades lingüísticas y conceptuales, o sea, que les ayuda a tomar contacto con la realidad, elemento fundamental en el desarrollo de su personalidad integral.

 Por consiguiente, la lectura de cuentos en la infancia, hará que estos seres crezcan con alto valor en su autoestima, y esa seguridad se reflejará en una consistente personalidad que hará ciudadanos críticos, capaces de encontrar las soluciones a que nos vemos enfrentados a lo largo de nuestra vida personal y por lo tanto con la sensibilidad humana  para integrarse rápidamente a la dinámica social.

 

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